30 de octubre de 2008

¿De qué tamaño quiere su camote?

"¿De qué tamaño quiere su camote?" preguntó el asesor de cuenta de mi compadre en el banco. Mi compadre, completamente perplejo ante tal sandez, me miró como pidiendo ayuda que nunca llegaría. Yo me encontraba atorado en un lapso Kafkiano al ver al joven ejecutivo lanzar semejante pregunta y seguir revisando la solicitud de crédito de mi compadre como si nada. Los dos estábamos en un baño de asiento.

El joven, al no recibir respuesta alguna, alzó la mirada y preguntó "¿De qué tamaño quiere su línea de crédito?". Mi compadre y yo nos miramos mutuamente ya casi en la desesperación de dudar de la composición química del cafecito en la antesala. ¿Nos habrán dado una tacha? El tomó la iniciativa de aclarar la situación y se inclinó para preguntarme muy sutilmente..."¿Qué acaba de decir este hijo de la chingada...dijo camote?...¿de cual azúcar le pusiste tu al café...?...¿Aquí venden camotes?"

Mi compadre, acostumbrado ya a lo ficticio, realmente estaba confundido. Habíamos escuchado claramente...camote...¿sería esta la nueva definición del Amero? ¿Las UDIS reconvertidas en otra moneda nueva y más ficticia aún?

Salimos corriendo de ahí y al cruzar la calle nos tropezamos con un mendigo que nos platicó que había sido economista y que había trabajado en el banco. Que había invertido todo su dinero en acciones de General Motors y que ahora, aparte de vivir de la limosna, daba consejos monetarios con la venida del Amaro.

"¡Puta madre! ¿Qué está pasando? ¿Ahora quién es Amaro?" exclamó mi compadre cual Hamlet al ver al fantasma...todo se estaba convirtiendo en una confusión general. Mendigos corredores de bolsa, banqueros camoteros, y la venida de un espectro destructivo...el Amero, que es Amaro, y que como buen presagio monetario, traerá consigo toda una catástrofe.

Sin duda mi compadre le puso a su café el azúcar del paquetito sin etiqueta, de ahí su alucinación. ¿Cual alucinación traerá consigo el Amero?

A comer camote...

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