El cliente del mes de Mc Donald´s quien también funge, o al menos trata de aparentarlo, como secretario de Hacienda en nuestros país nos quita, literalmente, las palabras de la boca cuando hablamos de inflación.

El encargado del despacho con más peso en la política económica nacional ya nos había dicho claramente que no pasaría nada a razón de la crisis financiera en Estados Unidos, que lo más sería "una leve gripita". Al día siguiente remató con que, bueno, a lo mejor si nos pasa algo. Posteriormente, ya no tuvo que decir nada porque la balanza comercial indicaba claramente la situación que enfrentará nuestro país en los próximos 5 años. El déficit, el déficit, el déficit.
"¡Pinche gordo pendejo!" Exclamaba mi compadre mientras se comía una torta de milanesa y veíamos al súper secretario balbuceando en un noticiero en la televisión de la tortería "Las de Acá". Después de una nota que informaba de los deseos de algunos diputados de quitarles la dieta a los que se la pasan de cantina en cantina, excuchamos un comentario de análisis político que movió nuestras sillas de Corona..."que dieta ni que la chingada, el gordito se come hasta sus palabras....!" Después, lo único que vi fue un trozo de aguacate volando. Voltee a ver a mi compadre, y tal y como lo esperaba, estaba carcajeándose del comentario, y la torta volaba por todas partes.
¿Imagen pública?...si ya el cinismo está en su apojeo, ¿por qué debería el que unos dicen que es presidente, y otros dicen que no, preocuparse de tener un Botero al frente del despacho encargado de malversar los fondos del gobierno. Así, con esa carota, el que no es, pero aparenta ser presidente, decidió poner al embutido en tal lugar. De premio por no hacer nada, seguramente el Botero terminará, irónicamente, al frente de la Lotería nacional. Hasta que reviente la cosa...o el hombre.
O quizás....hasta que ambos se llenen.

