24 de mayo de 2008

San Sirindango de los Correos

Narco Terrorismo
La seguridad pública fuera de control

Mientras disfrutaba de una cerveza clara en compañía de mi compadre, sin aviso alguno, escuchamos una alusión a la madre del señor presidente. Mi compadre le entró al quite rematando-"¡Que chingue a su madre el mesero! ¿Dónde están mis limones?". Con tales análisis ante la conducta humana a mi alrededor recordé la noticia de los Narco-Correos electrónicos amenazando un sangriento fin de semana en Ciudad Juárez. No son suficientes las muertas de esa ciudad, ahora habrá más muertos. ¿Será ésta la política de equidad de género del neo-fascio apaisanado?

Mi compadre estaba en lo cierto, y el otro gritón también. La noticia de los anuncios psico-terroristas por parte de quien sea que los haya dado a la luz pública pone varios picos en la custodia: el gobierno no tiene control sobre el país, sus miembros ya no tienen ningún interés en gobernar, y las fuerzas se han organizado en diferentes grupos criminales que actúan con diferentes recursos: unos con fuero y la fuerza pública y los otros del crimen y sus negociaciones con aquellos que tienen fuero.

Le dieron a Calderón en Culiacán. Fue una sangrienta mentada de madre. Ahora me pregunto, ¿qué clase de mentada de madre le darán en Ciudad Juárez? ¿Le irán a dar una en Los Pinos? El chaparrito en la silla tiene varias papas calientes en mano, y sería importante recalcarle que de nada va a servirle hacerse él y su gallego de Pemex si este país se convierte en una zona de guerra como le sucedió a Colombia. Bush ya se va, y este se queda.

Dijo una vez un hombre sabio: "La historia debe ser recordada para no repetirla". Quizás al presidente que gobierna medio país se le olvidó lo que pasó en Colombia en los últimos diez años. Quizás está muy ocupado haciendo amistades españolas, o tramando de whisky en whisky como arreglar bien la próxima elección. Quizás ya esté como describió mi compadre al mesero en cuestión: "Valiéndole madre que nos lleve la chingada". El narco ya está enojado, amenazando con bombas, pancartas y descabezando a cuanto obstáculo se le ponga enfrente.

¿Y usted Sr. Presidente, también va a ir a Ciudad Juarez, o se va a comer con los diputados?

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