17 de mayo de 2008

Good Morning Colombia!

La Iniciativa Mérida:

Intenciones malas que parecen buenas y acciones buenas que son malas.


Alguien una vez dijo, cuando se encontró en un serio aprieto, "estoy entre la espada y la pared". Hoy podemos decir algo similar al sentir la vara: "estoy entre la DEA y las FARC". Ni las adelitas de Andrés Manuel van a poder parar el desmadre que se avecina en nuestro país, que cada día más, se parece a la Colombia con Escobar in situ. Antes eramos puente, ahora ya llegamos a la calificación de problema de seguridad nacional para nuestro vecino norteño, quien, gracias a la apertura de piernas de sus lejanos vecinos sureños, del cono sur, que no los yucatecos, ya orquestó la implementación de la versión 2.0 del Plan Colombia. Y ahí nos viene. A los que pusieron el grito al aire cuando se fraguaba esta silenciosa intervención militar, ya les dieron pa´ sus tunas: le cambiaron el nombre. No es Plan, es Iniciativa. ¡Entiendan! Ya no es lo mesmo. Con cuidadoso uso del lenguage, para disfrace del cinismo y la ironía, es la falta de iniciativa de los Mexicanos, al menos de su gobierno, en el combate al crimen organizado, lo que ha dado pie a que los otros nos generen esa Iniciativa. Todo esto con la intención de desaparecer la industria que genera en nuestro país el equivalente de los ingresos petroleros. Lo bueno es que si venden Pemex, tenemos otro negocio. Lo malo es que ese negocio también nos lo quieren bajar.

Policías muertos a diestra y siniestra...por siniestros. Civiles que corren de un lado pa´l otro entre balacera y balacera, mientras nuestra principal organización criminal discute en sus Cámaras de que otra manera más creativa le pueden dar en la madre al país pasando una nueva ley que nos quite el derecho de rascarnos las pelotas, junto con el de fumar después de un buen filete, o el de vivir honrosamente después de nuestra vida laboral, o la de circular libremente por la calle sin que un Narco-Cop nos registre el petaquero cual palestino en Jerusalén.

"¡Registre usted a su chingada madre!" le indicó mi compadre al policía en las calles de Thiers allá en Polanco. Terminada la "revisión" por parte de los elementos de inseguridad, mi compadre prosiguió con las mentadas, y en mí cayó como un rayo Descartiano la espelusnante sensación de que ya no vivía en México. De que esto ya era como una versión TLC de Nicaragua ochentera, en donde el derecho individual se había ido, aterrorizado, a quien sabe donde. Este ya no es el País de las Maravillas, refugio de la libertad de hacer, de ir, de sentir. Aquí ya no cabemos. Llegaron otros y nos van a sacar, poquito a poco, con Iniciativas, con reformas fiscales y ahora hasta con la Mano del Perico.

Como dijo mi tocayo "Por mi madre Bohemios" y como dijo mi compadre, "¡Registre usted a su chingada madre!".

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